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¿TE GUSTARÍA LIBERARTE DEL MIEDO ESCÉNICO? ¡TE CUENTO CÓMO CONSEGUIRLO!

¿Te ha ocurrido alguna vez que has salido a hablar en público y de pronto tu mente se ha quedado en blanco, empiezas a transpirar sin control y tu voz se oye débil y temblorosa?

A mi me ha ocurrido y es algo normal; lo importante es aceptarlo y tomar la determinación de aprender las técnicas que te ayuden a vencerlo. Sin agobios, sin estrés.

La ansiedad escénica, para quien la vive, puede ser algo increíblemente incómodo. Quienes la hemos padecido podemos llegar a creer que es algo innato, que forma parte de nuestra identidad y que jamás podremos liberarnos de ella.

Soñar con la imagen de vernos seguros y felices en los escenarios o ante un número amplio (o no tan amplio) de personas nos parece algo descabellado y ajeno a nosotr@s. 

¡Empieza ya a liberarte!

Te propongo aquí un ejercicio que va a romper con este patrón. ¿Te animas? Yo te acompaño.

 Lo primero que has de saber es que esa creencia sobre ti y sobre la ansiedad que te domina es falsa. Y aunque te suene raro e incluso te pueda molestar lo que te voy a decir, el único o la única que mantiene viva a la ansiedad eres tú mism@.

Se aprende a vivir con ansiedad escénica, y se desaprende SI SE QUIERE. Igual que has aprendido a desarrollarla puedes aprender a convertirte en una persona segura, libre y sintiendo confianza plena sobre ti mism@. 

El ejercicio consiste en vivir un día entero decidiendo SER en cada célula y poro de tu piel como una persona que cuando se expone ante los demás siente paz absoluta, calma, seguridad, poder y control.

Decide ser alguien que ama esos momentos, porque ahí brotan un brillo y un potencial que te permiten conectar con tu propio valor. Te gusta compartir, te gusta ofrecer a los demás, te gusta ser un canal de información y de inspiración a otros. No te sientes más ni menos que nadie, porque tú ya lo tienes todo, y lo que no sabes lo puedes aprender y desarrollar. 

¿Te va gustando? Espera, que aún no hemos terminado

Vive ese día como si ya fueras esa persona, en cada detalle, hasta en los pequeños.

  • ¿A qué hora te levantarías?
  • ¿De qué te alimentarías?
  • ¿Cómo te moverías?
  •  ¿Cómo le hablarías a las personas que están a tu alrededor?
  •  ¿Qué tipo de pensamientos decidirías tener?
  •  ¿Cómo te gustaría actuar ante posibles adversidades?
  • ¿Cómo te vestirías? ¿Qué tono de voz usarías? 

Cuando lo hayas hecho cuéntame cómo ha ido tu experiencia y dime qué cambios has percibido. 

Te leo! 😉 

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